La actual guerra en Ucrania representa una real amenaza para la conservación de los bosques tropicales: las pequeñas, medianas y grandes empresas de alimentos están volviendo a incluir el aceite de palma en sus productos. El aceite de palma es producido a menudo de forma insostenible en las tierras del Sudeste Asiático, América Latina y África. Estos eventos también se traducen en una oportunidad crítica para las empresas agrícolas multinacionales, que pueden aprovechar esta coyuntura para volver a imponerse en el mercado y maximizar sus ingresos. ¿Pero, cuál es el coste social y medioambiental de estos procesos?

Cómo la guerra influye en la producción de los aceites vegetales

Ucrania es el mayor exportador mundial de semillas y aceite de girasol. Juntos, Ucrania y Rusia representan más del 75% de la exportación total de aceite de girasol a nivel mundial. Este aceite se utiliza en el sector oleoquímico y, sobre todo, en la industria alimentaria. Con la actual guerra que flagela las tierras y el pueblo ucranianos, la escasez de suministros y la reducida exportación por parte de los principales países productores de aceite de girasol para cocinar y para la producción industrial hizo que los precios se dispararan vertiginosamente en los países importadores.

La Unión Europea prohibió el aceite de palma en 2018 y se decantó por el aceite de girasol de elaboración local, considerado una alternativa de biocombustible más sostenible, además de ser un alimento más saludable. Sin embargo, las multinacionales del gran consumo y los productores locales se enfrentan actualmente a una difícil elección: mantener las prácticas sostenibles a lo largo de su cadena de suministro o volver a incluir el aceite de palma en las recetas de casi todos los productos alimenticios empacados y cosméticos, desde las galletas o las papas fritas congeladas, hasta la pasta de dientes o los pintalabios.  

¿Por qué el aceite de palma es un problema para los países exportadores?

Como en el caso de otros monocultivos flexibles como la soja, la producción de aceite de palma es reconocida como uno de los principales motores de la deforestación. Las multinacionales y los agronegocios son los principales responsables del land-grabbing, es decir el acaparamiento de las tierras. Este fenómeno conlleva la adquisición forzosa de grandes extensiones de tierra, a menudo con el consiguiente despojo violento de las comunidades campesinas o indígenas locales, y la posterior explotación de los recursos naturales y humanos para maximizar las ganancias.

Erradicar florestas para dejar espacio al monocultivo de palma de aceite tiene consecuencias devastadoras para el medio ambiente, ya que provocan la destrucción de los hábitats naturales de la fauna local y aumentan las tasas de CO2 liberadas a la atmósfera, agravando el cambio climático. Además de tener efectos nocivos para el medio ambiente, la deforestación pone en peligro el sustento y la seguridad alimentaria de las comunidades locales e indígenas, que viven de la tierra. 

Indonesia y Malasia son los principales exportadores mundiales de aceite de palma, con un 85% del total de las exportaciones. En América Latina, Colombia, Guatemala, Honduras, Brasil y Ecuador también están entre los diez primeros productores. En estos países, la evasión de las normativas medioambientales sobre la tala de árboles es una actividad bastante extendida, con adjuntas consecuencias socio-ambientales adversas. Las investigaciones realizadas por un grupo de periodistas de Mongabay Latam revelan una elevada falta de transparencia sobre los procesos de tala de florestas enteras y hasta 231 casos de infracción de las leyes ambientales.

Imágenes desde Guatemala: ¿reconstrucción en riesgo?

El mayor proyecto desarrollado en Guatemala por ZeroCO2 tiene el objetivo de reconstruir los biomas destruidos por los agronegocios del aceite de palma y proporcionar a las comunidades locales la independencia que le han robado. En nuestro reciente viaje al departamento de Petén, en la zona norte del país, pudimos ver los resultados de varios proyectos de reforestación desarrollados durante los últimos dos años de duro trabajo en equipo, hundiéndonos en las florestas de aguacate, mango, cedro y demás.

La actual guerra en Ucrania está provocando un enorme retroceso en los avances conseguidos luchando activamente en contra de la producción de aceite de palma insostenible y la reconstrucción de esos entornos, poniendo cada vez más en peligro los ecosistemas restablecidos y las comunidades campesinas locales.

¡Adopta un árbol!

Apoyo a la reforestación en Guatemala.

Cedro

Protección ambiental
330 Kg/año de CO2 absorbidos
Guatemala

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Escrito y traducido por Alice Spada

Fuentes: 

zeroCO2. Todo un mundo
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